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El pescado azul mejora los niveles de azúcar

Varios estudios han comprobado que el pescado azul aporta proteínas y vitamina D. Son pescados azules los boquerones o anchoas, el atún, el bonito, la sardina, el cazón, la caballa, el chicharro, la melva, la anguila, la angula, el salmón, el salmonete y el pez espada.

La distinción entre el pescado azul y el pescado blanco es su cantidad de grasa. Además, en el mercado se puede reconocer el pescado azul por su cola porque tiene forma de flecha.

La grasa del pescado azul es rica en ácidos grasos omega 3, por lo que protege el corazón, mejora los niveles de azúcar en sangre y reduce la hipertensión arterial.

La recomendación es dos raciones a la semana en una dieta equilibrada. Las anchoas están en su estado óptimo de consumo durante el mes de abril.

Debes saber que la anchoa y el boquerón pertenecen a la misma especie de pescado. Las anchoas aportan vitamina A, calcio, potasio y fósforo.

Los expertos explican que los meses perfectos para consumir sardinas son desde mayo hasta agosto. Es un pescado que busca siempre aguas cálidas de alta salinidad y puede vivir en profundidades de hasta 150 m.

La sardina es un pescado azul con un gran aporte de ácidos grasos poliinsaturados omega 3. También aporta selenio, yodo, hierro, magnesio, vitamina E y vitamina D.

El salmón de la familia de los salmónidos, nacen en los ríos donde permanece entre 1 y 5 años y salen al mar para realizar migraciones por Canadá o Groenlandia. Vuelven a los ríos cuando alcanzan la madurez sexual para reproducirse.

Es un pescado graso rico en omega 3, omega 6, proteínas, fósforo, selenio, yodo y potasio. También aporta casi todas las vitaminas del grupo B, vitamina E y D.

«Otra de las ventajas del consumo de salmón es que es un pescado muy fácil de preparar. A diferencia de otros, no precisa de demasiada preparación, especialmente si escogemos filetes de salmón. Su carne puede introducirse, de forma sencilla, en ensaladas, pastas, sopas y también cocinarse como plato principal junto a diversidad de verduras. Es una de las mejores formas de comer sano», informa el periódico digital Okdiario.

Un dato muy curioso es que los españoles somos los segundos consumidores de pescado de la UE y los quintos del mundo, tras Japón, Islandia, Noruega y Portugal.

Según datos de Fedepesca, los pescados más consumidos por los españoles son la pescadilla, la merluza, el salmón, los gallos, las lubinas, las doradas, el lenguado, el rodaballo, el rape, el boquerón y la sardina.

El atún es uno de los pescados azules más consumidos en nuestro país, pero conviene diferenciarlo del atún blanco o bonito del norte. Se distribuye por el Atlántico y posee más contenido en proteínas de alto valor biológico, superior a las carnes.

El atún, también contiene vitaminas del grupo B, vitamina D, selenio, fósforo, hierro, magnesio y zinc. Este pescado resulta muy versátil en cocina, ya que con él puedes preparar el marmitako, el atún con salmorejo, los tatakis, etc.

La Vanguardia informa que «la caballa es un pescado azul que pertenece a la familia de los escómbridos, abunda en el Mediterráneo y en el océano Atlántico, y tiene una carne blanca deliciosa que se presta a distintas preparaciones ya sea guisada, con cebolla, en escabeche o al horno (y también es muy común encontrarla en conserva). 100 gramos de caballa nos aportan 139 calorías y un montón de beneficios para nuestra salud. Además es un pescado muy económico, un quilo de caballa oscila los 8 euros».

Los expertos explican que los pescados frescos deben conservarse en la nevera entre 1 y 4˚C. Para conservarlo en el frigorífico, lo mejor es hacerlo en uno de los estantes inferiores, porque es la parte más fría del electrodoméstico.

Los profesionales de Mayfriho, expertos en venta de maquinaria de hostelería y alimentación, informan que las pescaderías deben tener las mejores cámaras frigoríficas, porque permiten la conservación de los alimentos y alargan la vida de los productos.

Las cámaras frigoríficas deben tener humedades relativas altas, entre el 85% y el 95%. Si quieres congelar un pescado debes preguntar al pescadero si ha sido congelado previamente, porque no puedes congelarlo de nuevo.

Solo hay dos maneras correctas de descongelar: en la nevera, o en el microondas. Para la primera, debes sacar del congelador con antelación el pescado, situar en la balda baja del frigorífico, y dejar que se descongele lentamente.

Si lo descongelas en el microondas, debe ser a muy baja potencia, sacando el pescado y girándolo, porque en el microondas las cosas no se hacen igual por todos los lados.

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