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¿Por qué nos cepillamos los dientes? Historia de esta práctica y consejos para mantener una buena higiene bucodental

Los dientes son una parte esencial de la cara y, por lo tanto, de nuestra apariencia general. Definen la sonrisa y, con ella, el gesto más personal de un individuo. En este sentido, resulta indispensable cuidar bien de nuestros dientes para tener una  apariencia estética agradable. Sin embargo, más allá de lo visual, el cuidado de nuestros dientes es verdaderamente importante, sobre todo,  porque afecta a nuestra salud; y una mala higiene de la boca puede provocar enfermedades como caries, heridas, u otras condiciones dolorosas o molestas, tanto bucales como de otro tipo, siendo determinantes en nuestro bienestar general, y resultando desagradable a la hora de practicar ciertas actividades indispensables como comer o hablar.

De dónde viene el gesto de cepillarnos los dientes

 

En realidad, la higiene de los dientes tiene una larga tradición en la historia del ser humano. Se dice que, desde la prehistoria, las personas ya empleaban distintos elementos para limpiarse los dientes como uñas, madera, plantas, etc. Según un estudio sobre la evolución histórica del cepillo dental, parece que el cepillo de dientes tal y como hoy se conoce se empezó a utilizar en el siglo XVII, aunque, evidentemente, era muy diferente al actual, y se ha ido modificando con el tiempo. Asimismo, para acompañar el cepillado se aplicaron distintos materiales de origen animal o vegetal. Una curiosidad es que, aunque a día de hoy nos resulte bastante asqueroso, los romanos utilizaban orina porque creían que era blanqueante.

La pasta de dientes moderna tiene un origen mucho más reciente, relativamente. Tal y como explica una publicación de National Geographic, en el siglo XVIII, un dentista de nombre Peabody agregó jabón a la composición original de la pasta, y en 1850, otro personaje llamado John Harris, incluyó tiza. Posteriormente, se empezó a comercializar en forma de polvo o pasta envasada y, en 1892, Washington Sheffield Wentworth inventó la pasta dentífrica moderna al meterla dentro de un tubo plegable inspirándose en los tubos de pintura. Tiempo después, comenzó a comercializarse y a utilizarse con más frecuencia. Con el tiempo se fueron haciendo nuevas investigaciones y se añadió el flúor como uno de sus compuestos principales.

Ahora que ya conoces un poco más sobre la historia del cepillado e higiene dental, entenderás que siempre ha existido un gran interés por mantener el cuidado de nuestros dientes en perfecto estado. Por este motivo, queremos darte y recordarte algunos consejos para optimizarlo al máximo.

Cuida tu rutina cepillándote después de cada comida

 

Parece una tarea que nos llevan inculcando desde la niñez, pero, lo cierto es que muchos adultos se olvidan de cepillarse los dientes regularmente, bien sea por falta de cuidado, responsabilidad o tiempo. Es importante retirar los restos que se quedan entre nuestros dientes después de comer y, lo ideal sería hacerlo al terminar la comida, pero, como mínimo, habría que practicarlo dos veces al día. Para ello es importante que tengas un cepillo de dientes de buena calidad, con unas cerdas que no sean muy duras para provocar heridas. Debes pasar el cepillo por toda la superficie y hacerlo con cuidado, especialmente en las encías y, evidentemente, has de cambiar el cepillo con frecuencia. Acompañando esta práctica básica, trata de emplear hilo dental, también diariamente, ya que muchas veces el cepillo no alcanza las zonas escondidas. Y se recomienda el enjuague bucal para eliminar las bacterias.

Vigila lo que comes

 

Además del cepillado, los alimentos o bebidas que consumimos también son determinantes en el cuidado de nuestra boca. Es importante no consumir alimentos o refrescos con azúcar en exceso ya que provocan caries; y los cítricos, provocan erosión y desgaste del esmalte. Asimismo, se recomienda seguir una dieta equilibrada para mantener los dientes y encias saludables. El calcio fortalece los dientes y la vitamina C cuida las encías. Ten en cuenta que la alimentación es imprescindible para gozar de una buena salud general.

Acude a tu dentista con frecuencia

 

Si llevas una buena rutina bucodental, es probable que ya tengas unos dientes sanos. Sin embargo, se recomienda acudir al dentista con cierta frecuencia, ya que siempre ayudará a detectar con tiempo los posibles problemas que puedan surgir y evaluará la salud de nuestra boca en general.

La higiene individual tampoco es infalible, y es muy difícil evitar que se forme placa o sarro, así que es aconsejable realizar limpiezas de manera frecuente.   Los expertos de Ortodoncia Gran Vía 51 nos han ofrecido bastante información para redactar este artículo, y recomiendan el método de la profilaxis, que consiste en una  limpieza profesional, la cual es necesaria para mantener una boca sana y se debe realizar 1 o 2 veces al año. Recuerda que cada persona tiene unas necesidades y necesita enfocar el cuidado de su boca hacia su situación individual.

Esperamos que esta información te haya resultado interesante. ¡No te olvides de sonreír!

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