Mantenernos en buena forma física es algo que nuestro cuerpo agradece y nos causa satisfacción. Requiere que le dediquemos tiempo y, sobre todo, constancia. Algo que con el ritmo de vida que llevamos, muchas veces resulta complicado. Por suerte, podemos cuidarnos en casa, lo que facilita mucho las cosas. Montar un equipamiento de fitness y spa en nuestro domicilio es menos complicado de lo que parece.
Al comienzo de cada año se disparan las inscripciones en los gimnasios. Con el año nuevo, hemos hecho propósito de hacer ejercicio. El primer mes nos lo tomamos con ilusión. Buscamos un espacio libre de una o dos horas para acudir cada día al gimnasio. Sin embargo, a medida que pasan los meses, lo vamos dejando. Nos parece un incordio salir deprisa del trabajo para pasar por el gimnasio antes de ir a casa.
Los spas nos los tomamos de otra manera. Lo vemos como un capricho. Pasar por un centro de este tipo y darnos un baño de sauna o un masaje nos produce bienestar. Nos hace sentirnos realmente bien, tanto en el aspecto físico como anímico. Pero pensamos que tomarlos con regularidad no encaja en nuestro estilo de vida. ¡Tenemos tantas cosas que hacer! Al final, buscamos tiempo para todo, menos para cuidarnos a nosotros mismos.
Por eso, tener el equipamiento adecuado y las instalaciones necesarias para efectuar estas prácticas en casa, nos facilita mucho la vida. No tenemos que desplazarnos al gimnasio o al spa. Podemos hacer ejercicio o cuidarnos en cualquier momento. Resulta más sencillo mantener la regularidad.
Lo mejor de todo es que estas instalaciones son menos aparatosas y ocupan menos espacio del que pensamos. Lo vamos a ver a continuación. La clave está en adquirir lo que necesitamos. Estas son algunas instalaciones de cuidado personal que puedes montar en casa.
La sala de fitness.
Esta es quizás la solución más sencilla y la que practica más gente. Muchos se montan un pequeño gimnasio en casa. Para ello no tienes que hacer gran cosa. Basta con que reserves una habitación, o parte de una habitación, para realizar ejercicio.
La revista Glamour nos explica que no tienes que llenar la casa de aparatos. Basta con que compres algunos accesorios que puedes plegar y recoger con facilidad.
Uno de los útiles básicos es la esterilla antideslizante. Que te sirve para hacer abdominales y efectuar ejercicios, tumbada o tumbado, en el suelo Es enrollable y la puedes guardar dentro de un armario cuando no la utilices.
Las mancuernas son otro de los básicos que no pueden faltar. Estas pesas de mano, con diferente peso y tamaño, nos permitirán trabajar la fuerza en los brazos. Se apilan con facilidad y ocupan poco espacio.
Las bandas elásticas son otro indispensable con las que puedes realizar ejercicios en los que involucras diferentes partes del cuerpo y con los que trabajas la fuerza y la resistencia.
Hablando de trabajar la fuerza, un accesorio que se ha puesto de moda son las pesas rusas. Esas bolas de hierro, con un asa, que se pueden agarrar con facilidad. Con ellas puedes hacer desde sentadillas hasta ejercicios con los brazos estirados.
La cuerda para saltar a la comba es otro elemento sencillo con el que puedes realizar ejercicios con una fuerte carga aeróbica.
Mirándolo bien, para practicar ejercicio en casa, con estos sencillos útiles y alguno más tienes más que suficiente. Ya solo tienes que programarte tablas de fitness adecuadas y ser disciplinado a la hora de hacerlas.
Si necesitas ayuda para diseñarlas, tienes un motón de tutoriales y artículos por internet que te pueden servir de ayuda.
Área de pilates.
El pilates es otro tipo de actividad física que puedes realizar en casa sin problemas. La orientación es parecida a la de un gimnasio en casa. Tan solo necesitas reservar un espacio para practicarlo.
Para hacer pilates, a diferencia del fitness, lo importante no es tanto la cantidad de repeticiones que hagas, sino hacer bien la postura. El pilates es una disciplina física de baja intensidad, donde la fuerza y la resistencia se trabajan mediante estiramientos.
La Asociación Nacional de Entrenadores de Pilates (A.N.E.P.) subraya que para practicar pilates en casa tampoco necesitas un equipamiento demasiado complicado.
Entre los accesorios básicos que deberías tener están las bandas elásticas, similares a las del fitness, con las que se pueden realizar una gran cantidad de posturas.
Otro elemento que no debería faltar son las pelotas de pilates. Una grande y otra pequeña. Con las que puedes trabajar el abdomen, así como realizar ejercicios con brazos, piernas y la cara interna de los muslos.
La colchoneta antideslizante es otro elemento indispensable, ya que muchas posturas las realizarás tumbado en el suelo.
Respecto a los aparatos de pilates más recomendados para tenerlos en casa, se encuentra el “reformer” y el “círculo”. El reformer es un banco con una barra en la cabecera y unos extensores en el otro extremo con el que se pueden efectuar una amplia cantidad de posturas.
El círculo, más sencillo, es un aro con dos asas, que ayuda a efectuar diferentes movimientos sin desplazar en ningún momento el centro de gravedad del cuerpo.
Practicar pilates en casa es más complicado que hacer fitness, sobre todo para los que se encuentran en un nivel inicial. En el pilates es fundamental la supervisión del entrenador para realizar bien los ejercicios. Algo que podemos hacer por medio de clases online.
La sauna.
Sí, como lo lees. Puedes instalar una sauna en casa sin problemas. De hecho, en Finlandia, país del que procede el tipo de sauna más utilizada en el mundo, muchas viviendas y edificios tienen su sauna particular.
En este país nórdico, la sauna es toda una institución. Los finlandeses suelen tomar entre uno y tres baños de sauna a la semana, siendo el sábado el día por excelencia para hacerlo. Día en el que familias enteras van a tomar su sesión de sauna todos juntos.
Con la sauna previenes afecciones respiratorias, limpias la piel de toxinas e impurezas y alivias el dolor muscular, pero lo mejor de todo, y es la razón por la que se desarrolló esta práctica en este país escandinavo, mejora la salud cardiovascular.
El frío que predomina en esas latitudes europeas tiende a ralentizar el ritmo cardiaco y a bajar la presión arterial. El uso de la sauna, de manera habitual, contribuye a estabilizarla.
Como nos dicen los fabricantes de Saunas Luxe, una empresa de El Escorial (Madrid) que llevan más de 40 años fabricando e instalando saunas a medida, una sauna se puede colocar en cualquier lugar de la casa. Desde un baño, hasta en un pasillo o en hueco de una escalera. Tan solo necesitas delimitar bien el espacio donde la vas a instalar y tener cerca una toma de electricidad. Ya que las estufas de las saunas modernas son eléctricas, no de leña, como sucede con las tradicionales.
Siempre es recomendable tener la sauna cerca de una ducha. Ya que la sesión de calor de la sauna forma parte de un protocolo de cuidado personal que comienza con una ducha tibia, para aclimatar el cuerpo y termina con una ducha fría, tras salir de la cabina de sauna, para reactivar la circulación sanguínea y limpiarnos el sudor.
Tener una sauna en casa nos permite practicar una actividad de autocuidado, bastante beneficiosa para la salud, que de no ser así, la realizaríamos puntualmente y con una repercusión nula sobre nuestra salud.
Jacuzzi.
El jacuzzi es otra instalación propia de los spas y que también podemos instalarla en nuestra casa. En este caso, lo más adecuado es ponerlo en el baño o en un jardín exterior, como si fuera una piscina. La razón de ello es que necesitas una buena provisión de agua y unas instalaciones adecuadas de desagüe.
El jacuzzi es una piscina pequeña, con chorros de agua y aire a presión, que masajean el cuerpo y tienen un efecto relajante. Si se maneja adecuadamente el calor del agua, crea una combinación de terapia térmica e hidroterapia que alivia el dolor articular, dilata los vasos sanguíneos, mejorando de esta manera la circulación de la sangre, y ayuda al drenaje linfático.
Se ha comprobado también que reporta grandes beneficios para la salud mental: combate el estrés y la ansiedad, mejora la calidad del sueño y promueve la atención plena, igual que hace el yoga y el mindfulness. En este caso, de una manera más natural, inducida por las sensaciones placenteras que nos produce el baño en el jacuzzi.
El jacuzzi es también un espacio de socialización. Resulta realmente agradable compartir un baño en esta bañera con la pareja o con los amigos. Creando momentos inolvidables que fortalecen los lazos personales. Para darse un baño de jacuzzi, a diferencia de la sauna, no hay un tiempo máximo establecido. Si quieres, puedes pasar horas relajándote en el jacuzzi, solo o en compañía. Devolviendo de esta manera, el equilibrio y el bienestar a tu cuerpo.
Hemos visto varias opciones para cuidarnos en casa. Algunas son más costosas que otras. Pero todas ellas son una buena inversión, tanto en cuanto van a mejorar nuestra calidad de vida.





