La copa menstrual, compresas de tela orgánica reutilizables, braguitas menstruales, son opciones higiene íntima que han aparecido en el mercado y que se encuentran entre las opciones preferidas por un sector considerable de las mujeres menores de 30 años. Una alternativa seria a los productos de higiene íntima tradicionales que se utilizan durante la menstruación como las compresas y los tampones.
Señala el periódico La Marea que los productos menstruales tradicionales de un solo uso tienen un alto impacto ecológico. Los tampones y compresas dejan una huella de carbono de 5,3 Kg de CEO2, mientras que la copa menstrual tan solo genera 0,04 Kg de CEO2.
La organización Bozec denuncia que el 90% de las compresas y tampones que se venden en el mercado contienen elementos plásticos. Todo ello, sin olvidar que muchas de ellas utilizan celulosa industrial para cuya fabricación se han vertido contaminantes a la atmósfera y a la naturaleza.
Según un informe realizado por Zero Waste Europa, una mujer emplea una media de 12.000 productos menstruales de un solo uso a lo largo de su vida. Lo que le implica un gasto total de entre 1.500 y 7.000 €, dependiendo del país en el que viva, solo por ser mujer.
Frente a estas opciones industriales de usar y tirar, que ha impuesto el mercado, surgen otras alternativas reutilizables y/o sostenibles que no solo cuidan el planeta y nuestro bolsillo, sino que también son más respetuosas con el cuerpo de la mujer. Te hablamos de ellas.
Los inconvenientes higiénicos de compresas y tampones.
Un artículo publicado en la web de Rtve alerta de que las compresas y tampones suelen contener plásticos, microplásticos, metales pesados y disruptores endocrinos que aumentan el riesgo de padecer candidiasis, vaginosis bacteriana y pueden producir dermatitis e irritaciones en la piel debido a que crean condiciones de humedad.
Un estudio realizado en Estados Unidos ha despertado el interés de la comunidad científica tras detectar la presencia de hasta 16 metales pesados en tampones de uso habitual. La investigación puso de manifiesto que algunos productos de higiene femenina podían contener trazas de metales como plomo, arsénico o cadmio, lo que ha impulsado nuevos análisis para conocer la composición de estos artículos y evaluar sus posibles implicaciones para la salud.
A raíz de estos resultados, diferentes investigaciones han examinado productos comercializados en otros mercados. Entre ellas destaca un análisis realizado por el programa de televisión «Directo al grano», que llevó a un laboratorio cinco marcas de tampones distribuidas en España para estudiar su composición. Los ensayos revelaron la presencia de algunos metales pesados, además de compuestos plastificantes en productos de higiene femenina, como compresas y tampones.
Los plastificantes detectados pertenecen, en algunos casos, al grupo de los ftalatos, sustancias utilizadas para aportar flexibilidad a determinados materiales. Diversos estudios han señalado que algunos de estos compuestos pueden actuar como disruptores endocrinos, es decir, sustancias capaces de alterar el funcionamiento del sistema hormonal cuando la exposición es elevada o prolongada.
Los expertos recuerdan que la mera presencia de estas sustancias no implica necesariamente un riesgo para la salud, ya que este depende de factores como la cantidad de metales presentes en cada artículo de higiene íntima, la exposición a estos productos y la capacidad de absorción del organismo de la mujer. No obstante, consideran necesario seguir investigando para conocer con mayor detalle la composición de estos productos y reforzar los controles de seguridad aplicados a su fabricación.
De todos modos, este detalle nos alerta de un problema. Los productos menstruales tradicionales no son tan higiénicos y beneficiosos para la salud de las mujeres como se presentan.
El boom de las alternativas ecológicas.
El periódico El Español señala que una de cada dos mujeres ha utilizado alguna vez la copa menstrual. Este dato nos llama más la atención si partimos de que en el 2019 la consultoría de marcados YouGov elaboró un estudio que revelaba que solo el 9% de las mujeres españolas habían utilizado este producto. La copa menstrual era en los hechos una desconocida. Sin embargo, en el 2023, el porcentaje de mujeres que la habían usado subió al 48,4%.
Por supuesto, la copa menstrual no es el producto de su gama más utilizado por las mujeres españolas. Pero digamos que ha despertado la curiosidad de buena parte de ellas. Esto coincide con que en el mercado han aparecido toda una serie de productos nuevos que comparten dos rasgos en común. Permiten su reutilización, y son biodegradables. Nos referimos a las bragas absorbentes, las compresas reutilizables de tela y las esponjas naturales.
La reutilización lo que implica es un ahorro. Muchas mujeres se han cansado de tener que estar gastando dinero cada vez que les viene el periodo. Por otro lado, el que sean productos biodegradables indica que existe una preocupación por el medioambiente. Preocupación que también se aprecia en la reutilización, ya que con ella se reducen considerablemente la cantidad de residuos. No olvidemos que los productos menstruales tradicionales son de usar y tirar.
El perfil de las usuarias de estos métodos menstruales son, fundamentalmente, mujeres jóvenes con estudios universitarios. Según una encuesta que investiga las causas que llevan a las mujeres a comprar estos productos, un 54,05% de las encuestadas señaló que era porque suponían un ahorro económico, mientras que un 52,55% alegó que era un método más sostenible y dañaba menos el medioambiente. Otras razones que llevan a las mujeres a usar estos artículos son su facilidad de uso, que son métodos respetuosos con la salud íntima o que se lo han recomendado otras mujeres.
La copa menstrual.
La copa menstrual es un dispositivo de higiene íntima diseñado para recoger, no absorber, el sangrado durante la menstruación. Tiene forma de pequeña copa con borde flexible y se coloca dentro de la vagina, donde crea un sello suave que evita fugas cuando está bien posicionada. Suele fabricarse en silicona de uso médico, aunque también existen modelos de látex hipoalergénico. Tiene superficies lisas y es compatible con el cuerpo humano, por lo que reduce el riesgo de padecer irritaciones en la zona íntima.
A diferencia de las compresas y los tampones, la copa retiene el flujo en su interior hasta que se vacía. Según el volumen y la intensidad del sangrado, puede permanecer colocada entre 6 y 12 horas. Para usarla, se pliega con una mano, se introduce dirigida hacia el coxis y, una vez dentro, se deja que se abra para formar el sello. Para retirarla, se presiona la base para romper el vacío y se extrae suavemente sosteniéndola en vertical para evitar derrames. Después se vacía, se enjuaga con agua y jabón neutro y se guarda para sucesivos usos.
La copa menstrual es una opción reutilizable y, por tanto, económica y sostenible: con los cuidados adecuados puede durar varios años, disminuyendo residuos y compras recurrentes. No obstante, no está exenta de posibles inconvenientes. Una colocación o extracción brusca puede causar molestias, y algunas personas pueden experimentar irritación si son sensibles a determinados materiales como el látex.
Para utilizarla entre un ciclo de menstruación y otro, se recomienda esterilizarla, sumergiéndola en agua hirviendo durante unos minutos. La copa menstrual lleva en el mercado más de 15 años, pero es en los últimos años cuando se ha vuelto popular.
Las bragas menstruales.
Los distribuidores de Libertad Menstrual, una tienda online de artículos sostenibles de higiene íntima femenina, cuentan en su web que las braguitas menstruales están fabricadas con materiales naturales como el bambú. Lo que hace que sean biodegradables.
Sin duda son una revolución en lo que se refiere a los productos menstruales. Se usan como la ropa interior normal, sin tener que colocarse ni una compresa, ni un tampón. Tienen una gran capacidad de absorción del flujo menstrual debido a que disponen de 4 capas absorbentes, una capa exterior anti-olor, y una ajuste que evita las fugas.
Como sucede con las compresas, existen bragas con diferentes niveles de absorción. Desde tangas, que pasan desapercibidas, para los días en que el flujo menstrual es leve, hasta culotes y shorts para los días de mayor sangrado o para las noches.
Dependiendo del fabricante, hay bragas menstruales que se pueden lavar y utilizar varias veces. Algunas pueden durar hasta 3 años. Otros fabricantes recomiendan desecharlas después del uso. Pero al tratarse de un material biodegradable, es menos contamínate que las compresas y no tienes que estar pendiente de cambiártelas cada cierto tiempo.
Las bragas menstruales son un paso importante hacia la normalización de la menstruación. Existen diferentes modelos y diseños, que en apariencia, no se diferencian mucho de la ropa interior que te pones habitualmente. Llevarlas es como ponerte ropa interior normal. Con menstruación o sin menstruación, no varían mucho tu día a día.
Nuestras amigas de Libertad Menstrual nos dicen que algunos modelos se pueden utilizar incluso cuando practicas deporte, ya que disponen de un ajuste especial. Una de las últimas novedades en este tipo de productos es la braga de bikini menstrual, con la que te puedes bañar e ir a la playa.
Compresas de tela reutilizables.
Algunos colectivos ecologistas y de mujeres proponen el uso de compresas de tela reutilizables. Su cruzada ha tenido tanto impacto que hasta el gobierno de las Islas Baleares recomendó su uso en el 2020, como recuerda el periódico El País. En su día, se presentó como una alternativa a las compresas tradicionales, que no generaba residuos para el medioambiente.
Aunque parece una idea novedosa, se trata de un método que ya utilizaban algunos de nuestros antepasados más recientes, como nuestras bisabuelas. Quienes muchas de ellas se fabricaban estas compresas con tela de algodón y las lavaban para volver a reutilizarlas.
Marina Hervás, una joven artesana de Murcia, que se declara ecologista, feminista y anticonsumista, y que fabrica y vende por internet compresas de tela que ha elaborado ella misma, comenta al periódico ElDiario.es que la mejor manera de proteger el planeta es reutilizando. Asegura que sus compresas se pueden usar durante 3 años seguidos.
Señala Marina, que el sistema nos obliga a consumir y consumir, de esta manera aumenta sus beneficios. Cada vez que consumimos generamos más residuos que van a parar a la naturaleza.
Marina, ecologista convencida, antes fabricar sus compresas reutilizables probó la copa menstrual, pero dice que tenía que utilizar salva-eslips para que las bragas no se mancharan. Se pasó a la copa menstrual para no tener que usar compresas desechables y se veía obligada a emplear dispositivos similares. Una vez más, consumir y generar basura para el planeta.
El tabú de la menstruación.
La menstruación continúa siendo un tema tabú en los tiempos que corren. Esta es la razón de que métodos como estos no sean tan conocidos como debiera, o que muchas mujeres no se arriesguen a probarlos, aunque puede que sean más beneficiosos para su salud. Se ha asumido como normal que cuando te viene el periodo tienes que comprar compresas, pero nadie habla de ello.
El artículo del periódico El Español, del que hemos hablado antes, indica que el 85% de las mujeres reconocen no haber hablado nunca en la infancia o en la adolescencia sobre la menstruación. Ni en el colegio, ni en su casa. Según un estudio realizado por ÍNTIMA, el 52% de las mujeres conversó con su madre sobre la menstruación por primera vez después de haber pasado el primer periodo. Más de la mitad de las encuestadas afirman que su madre nunca les llevó al ginecólogo durante la adolescencia, y el 29% dice que visitaron al ginecólogo porque tuvieron problemas tales como dolores menstruales.
Esta falta de información, no solo limita a la mujer a la hora de tomar decisiones sobre un tema tan personal, sino que es caldo de cultivo para que proliferen una gran cantidad de mitos falsos sobre el tema, tal y como señala la web del Hospital de la Moraleja, como la idea de que no se puede hacer deporte cuando se tiene el periodo o de que no puedes bañarte en la piscina o en el mar mientras menstruas.
Hablar sobre el tema, igual que probar nuevos productos menstruales, contribuyen a normalizar la menstruación.





